La hora del beso

El presente artículo fue publicado en 1945 en las páginas del "Legionário" (nº 659), prestigioso hebdomadario de la Arquidiócesis de San Pablo, Brasil, y contiene meditaciones apropiadas a la Semana Santa. Su autoría es de Plinio Corrêa de Oliveira:

* * * * * *
El Domingo de Ramos es el pórtico jubiloso que transponemos hoy para entrar en las tristezas de la Semana Santa. Y, siempre que en tierras cristianas se celebra la Pasión y Muerte del Señor, viene el recuerdo de los fieles la escena emocionante e ignominiosa, en que el hijo de la perdición muestra a los esbirros, con un beso, Aquel a quien había vendido.
1.jpg
Beso de Judas y Pedro corta la oreja a Malco
En esta hora en que la malicia humana parecía haber alcanzado extremos increíbles, la misericordia de Dios súper abundaba. Dicen los autores espirituales que nadie puede calcular la intensidad de la gracia que Judas recibió y rechazó, cuando oyó de la Víctima Divina el último apelo: "Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del Hombre?" Hora de inmensa misericordia para con el miserable mercader, sin duda. Pero es esa hora, también, de inmensa misericordia para con nosotros. Los actos que el Divino Maestro practicó, en esa ocasión, son para nosotros enseñanzas de un valor sin límites. Paremos, para pensar en ellas un poco.
* * *
Mucho se ha hablado sobre las treinta monedas, y sobre el beso... Hoy en día, el recuerdo de todo esto todavía es más insistentemente agudizado porque vivimos en la época de la "quinta-columna", época en que todos los ideales espirituales y temporales tienen sus "quinta-columnistas", sus "Papen" o sus "Quislings", y en que, por lo tanto, no es posible no recordar el "Quinta-Columnista" por excelencia, aquel que por precio más barato hizo el servicio mayor, con "éxito" más completo. Pero, precisamente porque el tema ya ha sido muy tratado, meditando la "hora del beso" no es del beso que vamos hablar. Cuando fue preso, Nuestro Señor practicó dos acciones aparentemente contradictorias, y es sobre esta contradicción que queremos meditar.
* * *
La contradicción se resume en pocas palabras. De un lado, habló tan alto, aturdió tanto los oídos, que los verdugos cayeron por tierra. De otro lado, Él se dejó caer, Él mismo hasta el suelo, para tomar una oreja, y recolocarla nuevamente en el lugar. El Mismo que aterroriza, consuela. El Mismo que habla con voz insoportable para los tímpanos, reintegra una oreja cortada. ¿No hay en esto, para nosotros, alguna enseñanza?
Nuestro Señor es siempre infinitamente bueno, y fue bueno cuando dijo a los que lo buscaban, que era el Jesús de Nazaret, a quien querían, como fue bueno cuando curó la oreja de Malco. Si queremos ser buenos, debemos imitar la bondad de Nuestro Señor, y aprender con Él, que hay momentos en que es preciso saber prostrar por tierra con santa energía a los enemigos de la Fe, como hay ocasiones en que es preciso saber curar los propios males de aquellos que nos hacen mal.
¿Por qué hablo Nuestro Señor tan alto, cuando respondió "Ego Sum"? ¿Solo para aturdir físicamente a los que Lo aprehendían? Pero ¿para qué si Él Se entregaba voluntariamente a la prisión? Es que Él hablo todavía mas alto a sus corazones que a sus oídos, y si habló alto a los oídos, no fue sino para hablarles todavía más alto a los corazones. No sabemos cuál fue el provecho que aquellos hombres hicieron de la gracia que recibieron. Pero ciertamente el temor que tuvieron, cuando tumbados cayeron a la voz del Maestro, les fue salvífico como fue salvífico a Saulo, cuando la misma voz le gritó "¿Saulo, Saulo, porqué Me persigues?"
Nuestro Señor les habló alto a los oídos. Los prostró por tierra. Pero su voz que abatía cuerpos y ensordecía oídos, erguía almas que estaban prostradas, y les abría los oídos de los espíritus, que estaban sordos.
A veces, pues, para curar es necesario gritar.
* * *
Con Malco, Nuestro Señor procedió de otra manera. Cuando le restituyo la oreja cortada por la fogosidad de Pedro, Nuestro Señor ciertamente le quería hacer un bien temporal. Pero curándole el oído, Nuestro Señor le quiso sobretodo abrir el oído del alma. Y Él mismo que a unos curara de la sordera espiritual con el sonido retumbante y divino de su voz, Él mismo curó de la misma sordera espiritual a Malco, diciéndole palabras de bondad, y restituyéndole la oreja que perdiera.
Vivimos en un siglo afectado, por cierto, por la más terrible sordera espiritual. Si hay época en que los hombres oyen la voz de Dios, es la nuestra. Si hay época en que contra ella endurezcan los corazones, es por cierto la nuestra.
El Divino Maestro nos muestra que si queremos disolver en nosotros y en el prójimo esta terrible sordera, es Él sólo el que lo puede hacer, y los medios humanos en sí mismos de nada valen.
En esta ocasión, hagamos nuestro un pedido que se encuentra en los Santos Evangelios. Cuando un ciego vio cierta vez a Nuestro Señor, le grito: "Domine, ut videam", Señor, que yo vea!
Hoy, aprovechemos las conmemoraciones de la Semana Santa para pedirle que oigamos: "Domine, ut audiam". No sabemos, en la sabiduría de su misericordia, de qué manera Nuestro Señor curará nuestra sordera espiritual. Sangramos como Malco, y estamos sordos como los verdugos. Poco nos importa que El quiera curarnos por este o aquel medio: que se cumpla su voluntad divina. Nos hable Él por la voz terrible de las pruebas y de los castigos, nos hable Él por la voz suave de las consolaciones, una cosa sobre todo Le pedimos: ¡Señor, que oigamos!
Que por lo menos nosotros, los católicos, oigamos plenamente la voz de Nuestro Señor, y que, correspondiendo en nuestra santificación interior, de modo completo e irrestricto, a las gracias que Él nos da, realicemos dentro de nosotros aquel pleno reinado de Nuestro Señor, de que los enemigos de la Iglesia parecen esperanzados de arrancar los últimos vestigios sobre la faz de la tierra.
Nuestro Señor prometió indestructibilidad a su Iglesia, y prometió que se salvaría toda alma verdaderamente fiel.
Confortados en esa esperanza, meditemos con serenidad las tristezas de estos días de universal trastorno, como las agonías de esta Semana de la Pasión. Nuestro Señor es el gran Vencedor. El vencerá, y con El vencerá a la Iglesia.
............................................................
("O Legionário", nº 659, 25 de março de 1945)

Comentarios

OBRAS SOCIALES$type=two$h=0$meta=0$rm=0$snip=0$source=random-posts

Nombre

Acción social Actividades deportivas Actividades Sábado Actividades Viernes Apostolado de los Oratorios Artículos Banda Boletín San Roque Campamentos Capillas Casa de Formación Juvenil Casa de formación San Alberto Magno Casa Sagrada Familia Catedral Metropolitana de Asunción Centro Juvenil Centro Juvenil; Centro Juvenil; Excursiones CJH Colegio Heraldos Internacional Colegios Conciertos Confirmaciones Congresos Consagración a Nuestra Señora Conservatorio San José coro de la aurora Coro y Banda Cumpleaños Curiosidades Curso de teología Curso de Vacaciones Defensa de Tesis Deportes Devoción de la comunión reparadora Día de la familia Día de las Madres Entrega de Condecoraciones Escuela de Padres Eventos Excursiones Fiestas Marianas Formación Fundador Heraldos del Evangelio Heraldos del Evangelio Brasil Institucional izamiento de la bandera Justa del Saber Mensaje y Secreto de Fátima Menu misa Misa en el Estadio Defensores del Chaco por el Bicentenario de Paraguay Misión Mariana Monseñor Juan Clá Dias Naturaleza Navidad Noticias Nunciatura Apostólica Orden femenina de los Heraldos del Evangelio Ordenaciones Papa Parroquias Pesebre Artístico PFV Pizza Primer Sábado Primeras Comuniones Procesiones Proyecto Futuro y Vida Rifas San Juan sede Sede de los Heraldos del Evangelio Semana Santa Te de Beneficencia Teatros Terciarios Un día con María Vaticano viajes Vídeos Virgen de Fátima Peregrina
false
ltr
item
Heraldos del Evangelio Paraguay: La hora del beso
La hora del beso
http://es.gaudiumpress.org/resource/view?id=144941&size=2
Heraldos del Evangelio Paraguay
http://www.heraldospy.org/2017/04/la-hora-del-beso.html
http://www.heraldospy.org/
http://www.heraldospy.org/
http://www.heraldospy.org/2017/04/la-hora-del-beso.html
true
7132019824418123056
UTF-8
No se encontró ninguna entrada VER TODO Leer más Responder Cancelar respuesta Borrar Por Home PÁGINAS ENTRADAS Ver Todo Recomendado ETIQUETA ARCHIVO SEARCH TODAS LAS ENTRADAS No se encontró ninguna entrada relacionada con su búsqueda Back Home Domingo Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes Sábado Dom Lun Mar Mié Jue Vie Sáb Enero Febrero Marzo Abril Mayo Junio Julio Agosto Septiembre Octubre Noviembre Diciembre Ene Feb Mar Abr Mayo Jun Jul Ago Sep Oct Nov Dec justo ahora Hace un minuto $$1$$ minutes ago Hace una hora $$1$$ hours ago Ayer $$1$$ days ago $$1$$ weeks ago más de 5 semanas atrás Seguidores Seguir ESTE CONTENIDO ES PREMIUM Compartir para desbloquear Copiar Todo el Código Seleccionar Todo el Código Todos los códigos copiados Can not copy the codes / texts, please press [CTRL]+[C] (or CMD+C with Mac) to copy